Educar en Córdoba es un espacio de análisis y de repensar la educación en la Provincia, aunque en términos generales y, hoy trae una reflexión sobre cómo atraviesa la tecnología en las nuevas maneras del ver al mundo y a la educación.
La tecnología es un punto crítico, para bien o para mal, que en estos momentos de cuarentena, generaron una mayor utilización y, hasta un vehículo para poder continuar de alguna manera con las clases y que que no se pierda, en términos absolutos, la educación sin aulas.

No perder el año educativo, fue el sustento principal para la migración hacia las tecnologías como única vía resolutiva en este contexto.
Sin embargo, hay una reflexión, desde el ámbito de educadores que deja una mirada clara sobre la relación educación-tecnología. Un tanto crítica, que permite preguntarnos en los modelos de la educación que hoy se presentan.
“Las nuevas tecnologías y los entornos virtuales aparecen en nuestros días como uno de los bastiones de la innovación educativa: encabezan casi cualquier discurso pretendidamente superador de los tradicionalismos. Los términos en que las tecnologías son nombradas, presentadas y puestas en relación con la escuela, sin embargo, no constituyen un escenario natural, ni ingenuo”, comienza el análisis.
En este sentido destacan que si bien es cierto que transitamos una época fuertemente marcada por lo tecnológico, “esto no significa que deba aceptarse acríticamente que el presente es la mera antesala de ese futuro idealizado cuyos eslóganes son “el docente del futuro”, “la escuela del futuro”, etc”.

Y agregaron: “No todo discurso crítico hacia los tradicionalismos de la escuela es progresista, e innovar no puede reducirse a “adaptarse a los tiempos que corren”.
Por otro lado puntualizan en la evidente necesidad “de presencia para educar (y la virtualización forzosa a la que nos sometió la pandemia del COVID-19 lo demostró con creces), no debe ser resignada ante esta emergencia de virtualidad futurista”.
Sin embargo destacan que “Reconocer una brecha cultural entre aquellos que nacieron en una época poblada de tecnologías, de aquellos otros que debieron acomodarse a sus reglas, es interesante y ha dado qué pensar a los educadores, pues invita a explorar sentidos para las relaciones, más allá de los medios usuales”.
Esto, de alguna manera condujo a atribuirle a los jóvenes “una relación casi mágica con las tecnologías”. Pero a la vez que reflexionan: “O peor: ha contribuido a atribuirle a las tecnologías la cualidad de formatear las infancias”.
En este sentido hicieron hincapié en que la creencia de que las tecnologías han formateado la mente de las nuevas generaciones, “y que los nativos digitales son la encarnación de cierto Homo Tecnologicus que renueva la esencia humana, contrasta con un análisis en clave cultural, que se enfoca en los cambios tecnológicos como cambios culturales”.
Sin embargo, esto “no abandona las categorías pedagógicas para subordinarlas a la era de las tecnologías, sino que conforma una mirada en la que el desafío es reconocer y construir un lugar educativo potente para estas”.
Sobre esa base de disponibilidad de tecnologías, se procede al desplazamiento del espacio pedagógico, que se desliza del encuentro en el aula a la interacción en el entorno virtual: un lugar de contenidos digitalizados y, en el que de algún modo intenta cambiar el vínculo entre docente/alumno. Otra crítica.
¿Cambio cultural y un negocio detrás?
“El ritmo al que la tecnología se impone en la sociedad es un ritmo dictado también por los mercados y las empresas que comercializan la tecnología”, dice en análisis.
En este sentido, ponen a modo de ejemplo: “así como no dejaríamos entrar a McDonald´s en las escuelas para alimentar a los alumnos a diario, resulta cuestionable que se naturalice acríticamente el ingreso de las empresas tecnológicas, sin evaluar debidamente los beneficios y consecuencias de ello”.
De esta manera deja en evidencia que las empresas necesitan que se “crea firmemente en este escenario de cambios vertiginosos, para poder vender nuevos productos”.
Entonces el ritmo que va marcando el cambio, no es sólo cultural, sino el “de un plan de negocios”, a los que indudablemente estamos sumergidos y naturalizamos, sin entrar en detalles del funcionamiento del capitalismo mismo.

Frente a esto destacan que “en el elogio de la educación virtual puede reconocerse, como trasfondo, una creciente oferta comercial de plataformas virtuales para el medio educativo”.
¿Un orden social diferente?. Ante esto expresaron que “los cambios de época no se ven solo en la presencia de nuevos dispositivos, sino principalmente en la pequeña sociedad a escala que expresa el aula. Y allí está, creo, la diferencia profunda, trascendente, que hace trastabillar con fundamentos al elogio vacío de un futuro tecnológico”.
Sin embargo, y por fuera de lo pedagógico, las tecnologías traen otras posibilidades, como por ejemplo, ayudar a realizar un trabajo escolar, producir textos, registrar notas, hacer deberes, exámenes, organizar y gestionar, entre otras.
Esto es el uso en sí mismo de ellas: “la tecnología no trata de ayudar a aprender, sino a estudiar”.
“Podría suceder que la estandarización a la que conduce esta tecnologización de los procesos, lleve a subordinar la enseñanza a los caprichos del software”, otro detalle no menor a la hora de cuestionar y repensar.
Y hay más. Se trata de que “El encuadre que el software ofrece induce con mayor frecuencia al plagio y el autoplagio en los contenidos, a la rutinización de las clases y a la falta de adecuación a las diversas audiencias, entre otros problemas”.
Finalmente, este análisis por parte de docentes concluyen que “las tecnologías están a nuestra disposición para que las utilicemos criteriosamente, gozosamente, inteligentemente”.
Sin embargo, están tan imbricadas en nuestra vida cotidiana (dentro y fuera de la escuela) “que ameritan ser pensadas como una irrupción que nos trastoca, que agita las aguas, que nos trae preguntas”.
“Efectivamente, las tecnologías están para usarlas. Pero los educadores no estamos para que las tecnologías (sus fabricantes, sus promotores, sus operadores) nos usen”, culminan.






















