El posible retorno a las escuelas, pensada hacia mediados de julio para docentes y principio de agosto para alumnos, pone en discusión si es el momento oportuno para hacerlo.
No sólo por el contexto de pandemia que atraviesa nuestras realidades actuales, sino porque la vuelta implica un protocolo a seguir y, como se sabe, algunas escuelas públicas no están en condiciones edilicias o de recursos suficientes.

Además requeriría de hacer una evaluación detallada de las necesidades particulares, ya que cada institución presenta diferentes realidades socioeducativas.
Hace poco días, el secretario general de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba, Juan Monserrat, destacó que «como organización gremial tenemos en claro que las escuelas no se encuentran en condiciones edilicias ni cuentan con las adaptaciones necesarias para los nuevos formatos de asistencia escolar”.
En este sentido agregó que “fruto de nuestro conocimiento de toda la provincia, incluso podemos afirmar que en ningún lugar del territorio se han, siquiera, iniciado las acciones para resolver estos problemas de nuestras escuelas».
Sin embargo, las declaraciones del secretario parecen tener un tinte político, más allá de la educación en sí y de las cuestiones estructurales, al destacar que “la CTERA ha acordado con el Ministerio de Educación nacional que el retorno a las aulas debe ser acordado con los trabajadores, cuestión que no ha sucedido en Córdoba hasta el momento”, entre otras afirmaciones.
Pero, con una mirada educativa, dialogamos con Julie, maestra de grado de un colegio público, que en consonancia también manifestó que lo más preocupante de la vuelta en agosto “es que estén listas las instituciones para recibir a los y las estudiantes y, el modo en el que será llevado a cabo”.
Ante esto interroga: “¿escalonadamente? ¿De a grupos reducidos? ¿Mitad virtul mitad presencial? Creo que preparar las instituciones respetando el protocolo, va a llevar bastante tiempo y, tengo mis dudas de que estén listas”.
“Habitualmente los arreglos en las escuelas suelen demorar meses y hasta años”, destacó.
Entonces ¿Están realmente preparadas las escuelas? “Las escuelas en general tienen muchas falencias edilicias, algunas carecen de agua potable o baños en buen estado. Ni hablar de la presencia nula de jabón x ejemplo”.
¿Será suficiente el tiempo que queda para su adecuación? Sin embargo, sería una buena oportunidad para ponerse al día con este sector.
Por otro lado, otros de los interrogantes es si será posible mantener control del distanciamiento social, de la higienización de manos de los alumnos, entre otros protocolos.
Frente a esto, Julie afirmó que “va a depender de cada institución, de cada comunidad educativa. Los acuerdos que se hagan, las responsabilidades que se tomen”.
Algo para destacar es que inevitablemente la vuelta a las aulas va a tener un impacto en los y las alumnas, luego de este tiempo de confinamiento.
Ante esto, Julie anticipó que “de volverle presencialidad a la escuela puede generar un cierto alivio en estudiantes, docentes y familias. Reforzando el vínculo docente/estudiante y devolviendo, en muchos casos el lugar donde ser niño/a, el lugar seguro donde expresar aquello q preocupa, asusta o hiere”.
En este sentido, la escuela, además de cumplir el rol de educar, también es un espacio de contención y cultural importante en la sociedad.
Hasta ahora, el desafío docente fue diverso. En algunos casos, con alumnos sin problemas de conectividad y, en otros con sectores más vulnerables.
Julie contó una de las experiencias: “Si bien se trabaja a través de whatsapp, hay casos de chicos que no tienen whatsapp o los datos no les alcanza, entonces también se les hace llegar fotocopias de los cuadernillos con el contenido”.
En otros contextos, “hay familias que no tienen acceso a internet ni pueden accedera las fotocopias. En ese caso nosotros los imprimimos y en algunas ocasiones el equipo directivo se los alcanza”.
Pero finalmente, la realidad transversal es el desafío que implica la virtualidad, “sobre todo porque no tenes la inmediatez de poder salvar cualquier duda o poder estar atento al proceso de cada estudiante”.
Tiempos de adaptaciones y aprendizajes diferentes, que indefectible traerá transformaciones sociales.






















