La comunidad científica argentina logró desarrollar un suero que combatiría y atenuaría los efectos del nuevo coronavirus en tiempo récord: dos meses y medio.
Argentina se caracteriza por tener uno de los centros de investigación más importantes a nivel mundial, en todas las materias.

Desde el comienzo de la pandemia, diversos investigadores del CONICET, como también la Universidad Nacional de Córdoba, han llevado adelante estudios científicos para hacerle frente al nuevo coronavirus que paralizó al mundo entero.
Desde el CONICET destacaron que “dada la emergencia de la pandemia, la inmunoterapia pasiva es una de las estrategias terapéuticas más prometedoras que se están investigando en el mundo, para disminuir el impacto y la letalidad del nuevo coronavirus”.
Primero, fue el trabajo sobre hemoderivados, con plasma de convalecientes y, en esta oportunidad avanzaron sobre otras pruebas de laboratorios: un suero terapéutico que bloquea, según los primeros resultados, al COVID19.
“En pruebas de laboratorio se logró neutralizar el virus y la próxima fase son ensayos clínicos en pacientes. Es uno de los proyectos seleccionados en la convocatoria de la Unidad Coronavirus”, destacaron en un comunicado.
De esta manera, señalaron que se trata de un “suero terapéutico para tratar pacientes infectados con COVID-19, desarrollado en la Argentina, que mostró en pruebas in vitro capacidad de neutralizar el virus SARS-CoV-2”.
“Es un suero hiperinmune anti-COVID-19 para inmunización pasiva”, destacaron. Con los resultados de la investigación positivos, Inmunova (laboratorio que lleva adelante el trabajo en conjunto), “iniciará en breve la fase de ensayos clínicos en pacientes”.
Pero, ¿de qué se trata la inmunización pasiva?: “consiste en administrar anticuerpos a los pacientes contra el agente infeccioso, produciendo su bloqueo y evitando que se propague”.
En este sentido, los investigadores explican que actúa de forma “similar a los que se usan para tratar el envenenamiento por picadura de serpientes y alacranes, intoxicaciones por toxina tetánica, exposición al virus de la rabia e infecciones como la influenza aviar”.
Fernando Goldbaum, investigador del CONICET en el Centro de Rediseño e Ingeniería en Proteínas (CRIP, UNSAM) y socio-fundador y director científico de Inmunova, explicó: “A diferencia de las vacunas (inmunización activa) que permiten que una persona genere preventivamente sus propios anticuerpos contra determinados patógenos, el suero terapéutico introduce desde afuera anticuerpos que pueden actuar rápidamente en un paciente que ya está infectado”.
Ante esto, ejemplificó: “Cuando nos cortamos con un alambre, por ejemplo, lo primero que hacen en darnos un suero antitetánico y luego la vacuna”.
Es así, como el suero anti-COVID-19 se plantea como un tratamiento para pacientes con diagnóstico de la infección “para ser administrado en las primeras etapas de la enfermedad”.
Otro de los objetivos de este proyecto es el de “demostrar su seguridad y eficacia para disminuir la letalidad y morbilidad de la infección por el nuevo coronavirus”.
“En su desarrollo se utilizó como antígeno una proteína recombinante del virus, para obtener anticuerpos policlonales. El suero producido contiene gran cantidad de estos anticuerpos con capacidad neutralizante, es decir, que podría evitar que el virus ingrese a las células que es donde se multiplica”, agregaron.
¿Cuál es la diferencia con la investigación de hemoderivados? Frente a esto el investigador Goldbaum explicó: “La ventaja de este suero respecto del uso de plasma convalecientes- estrategia que también apoyamos y que ha mostrado hasta ahora ser la más segura y eficaz- es que en caso de que funcione se puede escalar su producción para tratar también pacientes en etapas tempranas de la enfermedad. Sería posible producirlo para toda la población que lo necesite”.
“Generalmente, un desarrollo de este tipo necesitaría de años. Sin embargo, gracias a la voluntad de trabajo de las más de setenta personas de las diferentes empresas e instituciones públicas que participaron del mismo, fue posible hacerlo en solo dos meses y medio”, destacó Goldbaum.
A su vez, también destacó que se trata del “primer producto terapéutico contra el Coronavirus SARS-CoV-2 llevada a cabo enteramente en la Argentina y por científicos Argentinos”.
La investigación, se sabe, se desarrolló a partir del trabajo de articulación pública-privada encabezado por el laboratorio Inmunova y el Instituto Biológico Argentino (BIOL), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (ANLIS), con la colaboración del CONICET, la Fundación Instituto Leloir (FIL), Mabxience y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM”.
Finalmente, anunciaron que este proyecto “fue presentado a la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en respuesta a la convocatoria “Ideas Proyecto COVID-19” –de la Unidad Coronavirus, creada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación e integrada por el CONICET y dicha agencia– ha sido uno de los seleccionados por esta iniciativa”.






















