El IPETYN 61, Gral. Manuel Savio, es una escuela técnica y pública de la ciudad de Salsipuedes, con una comunidad educativa heterogénea de alrededor de 900 estudiantes.
En el marco de la cuarentena, muchas familias se vieron afectadas, no sólo para continuar con la educación, sino en cuestiones económicas, impactando directamente en las necesidades básicas como la alimentación.

Irma Galvan, es docente de la materia de geografía, y una de las propulsoras de ayudar a sus alumnos en este contexto. Hoy, la gran necesidad de las familias y la recolecta que están llevando adelante es en busca de calzado.
Una red solidaria de docentes, en busca de cubrir, por los menos, algunas de las necesidades más próximas. En esta oportunidad, están necesitando zapatillas entre los números 36 al 41. La campaña de recolección será hasta el próximo 21 de agosto.
Ante este contexto, Irma nos cuenta que hace cuatro meses vienen trabajando con la red solidaria. “Empezamos con bolsones de mercadería, verduras, frutas, artículos de limpieza”.
En un primer momento, en el mes de mayo, se entregaron 30 bolsones y el número al mes siguiente aumentó a 70 en total, setenta familias asistidas.
La docente cuenta que este trabajo “Surge de la inquietud de cuando empezamos el confinamiento, allá por el 16 de marzo. Empezamos a notar que muchas familias se comunicaban por WhatsApp, mas que nada los papás de los estudiantes y siempre recibimos un pedido de auxilio, en algún punto lo vimos así”.
“Nos comentaban que había un solo celular, que no tenían para cargar crédito. La mayoría nos comentaban que estaban sin trabajo, porque son autónomos y al no poder moverse quedaron sin trabajo y sin ayuda alguna”.
Este contexto, señaló, “Nos empieza a hacer ruido y a preguntarnos cómo podíamos ayudarlos. Hay una necesidad más urgente y mucho mas notoria que era la ayuda económica”.
“Casi sin darnos cuenta, éramos varios colegas que teníamos esta misma inquietud y no sabíamos cómo canalizar porque estábamos todos cada uno en su casa,no nos veíamos pero si había un denominador común que era la necesidad”.
En este punto, puntualizó: “Todos la estábamos escuchando y sabiendo pero no saber como poder ayudar, que poder hacer y casi sin darnos cuenta nos escribimos, nos organizamos, todo virtual, y empezamos a hacer una red”.
Un trabajo a pulmón, con el único fin de ayudar a sus alumnos, surgido de manera espontánea y con una pequeña base de datos que con organización fue creciendo.
“En un primer momento éramos 4 personas para 30 bolsones y después se hizo más grande la red, empezamos a buscar referentes de otras localidades, nuestros mismos colegas que conocemos”.
Es así que desde distintos puntos de Sierras Chicas e inclusive la ciudad de Córdoba, se recolectan las donaciones.
“Luego hicimos un relevamiento más grande, más profundo, llamando por teléfono a las familias, preguntando cuál era la situación, si había menores de edad, qué estaban necesitando de suma e inmediata necesidad y notamos que la mayoría de los pedidos eran de zapatillas”.
En este sentido, señaló que había casi 45 chicos que “estaban pidiendo que por favor les consiguiéramos algo. Nosotros no teníamos mucho y por eso este mes, decidimos hacer la colecta solamente de calzado para poder cubrir esa necesidad”.
Irma, relata además que como docentes, conocen la situación de sus alumnos y con un trabajo exhaustivo pudieron llegar a ellos. Además, con dedicación es el equipo docente quien acerca las donaciones a las familias.
No sólo de alimentos, sino también de materiales de estudios, dada la dificultad en el acceso a las tecnologías para algunos.
Yendo casa por casa, “nos encontramos con una realidad mucho más difícil, de lo que imaginamos era mucho peor y vimos que había una necesidad de abrigo y calzados, pero conseguimos muchos abrigos y calzados nos estaba costando mucho”, comentó.
Finalizando, la docente de geografía no dudó en destacar lo que significa la solidaridad.
“Hablamos mucho sobre este tema con ellos y decimos que ser solidarios es compartir lo que uno tiene, no lo que le sobra. Queremos inculcarle ese valor a los alumnos y la verdad que hemos recibido una respuesta increíble”.
En este punto, con emoción comentó: “Los mismos chicos, que por ahí algunos tienen mejores comodidades o la familia con un trabajo más estable, te llaman y te dicen profe yo tengo varias zapatillas así que yo voy a donar las mías para un compañero. Nos emociona un montón y decimos estos son nuestros alumnos”.
Para donar calzados podes comunicarte al teléfono celular: 3513 57-0191
























