En el marco del aislamiento obligatorio, y el vislumbre de la compleja situación económica que podría provocar en algunas familias, Florencia Varela, junto a su familia, decidieron poner su granito de arena.
El 20 de marzo, se anunció la cuarentena total en el país, y “un tiempito después empezamos con el comedor, y al ver que había gente que tenía necesidades”, cuenta Florencia.
La iniciativa, nos cuenta, fue de su papá, “pero por su trabajo no le daban los tiempos y no podía hacerlo, así que lo estamos siguiendo nosotros”. Tres hermanos se pusieron la camiseta y le dieron forma a este proyecto, al cual, se fue después sumando otras manos.
“Además de mis hermanos y yo, hay una chica que tiene verdulería y otra chica que panadería. Cinco somos los que cocinamos”, enfatizó.


Florencia nos cuenta que en un primer momento “Empezamos a hacerlo repartiendo la comida a las personas que nos escribían”, pero la situación se fue complejizando porque los vehículos eran insuficientes para el trabajo que emprendieron, “o eran las cuatro de la tarde y todavía seguimos repartiendo”, por lo que tuvieron que cambiar la estrategia para llegar a todas las personas.
“Íbamos de barrio en barrio y no nos daban los tiempos. Entonces lo que hemos decidido hacerlo barrio por barrio y que la gente de ese mismo lugar se llegue a la casa donde lo hacemos y traiga su taper u olla y así es más fácil para todos”, nos dijo.
Sin embargo, para algunos, continúan con el reparto: “Cuando terminamos, nos encargamos de repartir”, y agregó: “como hace rato venimos con esto, sabemos quienes son abuelos o quienes no pueden salir de su casa, y les llevamos la vianda”.
¿Cómo lo hacen? «Le preguntamos a conocidos de un barrio, si podemos usar su casa. Nosotros tenemos garrafas, anafe, todos los elementos».

Esta estructura de trabajo solidario, fue cambiando, porque la demanda y la necesidad fue cambiando. Frente a esto nos comentó que un primer momento habían empezado con 60 o 70 personas que recibían la vianda, una vez a la semana.
Ahora, están entregando el doble, aproximadamente unas 120 raciones y, a su vez, incorporaron un día más: antes los martes, ahora los martes y jueves. “Son bastantes. No pensamos que íbamos a llegar a tanto. Hay mucha necesidad, por los menos acá en Río Ceballos, sí”, puntualizó.
Este gran gesto y acciones desinteresadas que vienen llevando adelante, con el único fin de ayudar al otro, trae otras manos, invisibles, pero necesarias para la causa. Frente a esto, la joven nos cuenta que para poder llevarlo adelante, reciben donaciones de distintos vecinos.
Y nada queda afuera: “Con la mercadería que no utilizamos, preparamos bolsones y los repartimos. También criollitos o facturas que nos donan. La otra vez repartimos bananas e hicimos licuados para entregar”.
Otra manera para recaudar fondos y continuar con el proyecto es vender los fin de semana, comidas: “los fin de semana hacemos con mi papa locro y empanadas para vender y, la plata que sacamos de ahí, la mitad va a comprar lo que necesitamos para el comedor”.
La recepción, es a la altura del gesto: “nos reciben feliz, agradecen un montón. Es una experiencia muy linda, te sentís bien, y la forma en que la gente te agradece, ver a la gente feliz. No esta buena la situación pero es gratificante poder ayudar”.

Si bien tienen pensado ir sumando nuevos barrios al recorrido y a la asistencia, tienen más planes en mente: “A lo mejor después de la cuarentena, cuando pase todo esto, sigamos, porque hay gente que le hace falta. Si podemos seguir, vamos a seguir, la verdad que a nosotros nos encanta hacer esto, y si podemos ayudar mucho mejor”.
La entrevista, finalmente culminó con un mensaje, que además de conmovedor, representa un universo de valores:
“Con un granito d arena de muchas personas, logramos grandes cosas en una situación complicada, triste y fea. Es lindo sentirse feliz en poder ayudar y ver a la gente que nos agradece mucho.. eso te llena el alma. Siempre decimos que le damos gracias a Dios por poder permitirnos esto. Podremos tener miles de problemas personales cada una de nosotras, pero llega martes y jueves y al ver tantas cosas lindas te cambia por completo.. es muy lindo poder ayudar con lo que sea, muchas gracias por querer saber nuestro trabajo”.
Para todas aquellas personas que quieran sumarse con donaciones, pueden hacerlo al celular: 354 355-3546.
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