La Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) arribó al lugar y constató que la persona estaba tatuando en su local. Ocurrió en la calle Castro Barros de capital cordobesa.
A pesar de no estar habilitado como rubro exceptuado por el Decreto Nacional y, en el marco de emergencia sanitaria, un individuo reabrió su local de tatuajes y continuó trabajando.
A partir de recibir varios llamados a la línea de denuncias para casos de infracción en cuarentena (0800 888 0054), dispuesto así por el Ministerio Público Fiscal, efectivos de la FPA se acercaron a la dirección.
“Cuando personal de la Fuerza arribo al comercio, ubicado en calle Castro Barros, se constató que el dueño se encontraba tatuando y con la presencia de tres personas dentro del mismo”, informaron desde fuentes oficiales.
En ese mismo momento, se labraron actas correspondientes por violación de aislamiento obligatorio y apertura de comercio no habilitado y, los infractores debieron regresar a sus respectivos domicilios.























