Se trata de un espacio diferente, que busca más la contención social y la integración a través de una merienda.
Si bien la situación económica se complejizó por la pandemia no escapa a las distintas realidades, este merendero nace, no sólo de una necesidad real de algunas familias, sino además, en busca de cubrir otras carencias que tienen que ver en materia social y, que forma parte de la contención hacia niños y niñas.

El merendero, abrió sus puertas por primera vez el pasado sábado, en el marco de Semana Santa y fueron visitados por el intendente de Mendiolaza Daniel Salibi, el ex concejal Tomás Grunhaut y el actual miembro legislativo Ignacio Llarens. Además, contó con la presencia del Padre Miguel, quien bendijo el lugar.
¿Cómo nace? Fermín y Liliana, son vecinos del barrio El Perchel, tienen cuatros hijos y, desde hace 15 años tienen como proyecto llevar adelante un espacio de integración. Finalmente, lograron el objetivo con dedicación y mucho amor y, hoy, su vivienda, funciona como merendero, lugar de encuentro y aprendizajes para los niños y niñas del barrio.
Fermín, ante esto, comentó que debido a “distintas circunstancias no se pudo hacer. Esta vez, estuve hablando con el intendente y Tomás Grunhaut y me dieron aval para hacerlo”.
Aval que tiene que ver con habilitaciones, permisos y “para que participen ellos también y tengan un compromiso” y puedan darle “continuidad” al proyecto.
En cuanto al merendero, el fundador expresó que se trata “más de una contención que otra cosa” y que los niños y niñas “tengan diversidad”. “Hay muchos chicos que no tienen su espacio, hay menos contención de algunos chicos que otros en su casa”.
Sin embargo, el barrio se compone de gente trabajadora y muchos que viven el día a día. “Tenes algunas familias numerosas que les hace falta, no pasan hambre, pero a veces se les puede dar y a veces no una merienda”, dijo Fermín, aunque no resaltó que no es la mayoría de los casos.
En primera instancia, el merendero sólo funcionará los días sábados por la tarde y ya tienen previstos a 70 jóvenes por jornada de entre 4 a 14 años, los cuales serán divididos en tres burbujas.
La idea, según relató, es poder ampliarlo en un futuro cercano a uno o dos días más a la semana, incluso brindar almuerzos y, llevar adelante talleres o encuentros culturales.






















