En el marco del Día Internacional del Orgullo LGBT+, fue polémico lo que sucedió en el Parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba, en el cual intentaron sacar la bandera representativa.
Tras este hecho, y para poder conocer qué conduce a llevar adelante estas acciones, dialogamos con Ana Di Salvo, Lic.en psicología y Psicoterapeuta Gestaltica, para que según su mirada profesional, se intente comprender lo que sucede frente a la disidencia sexual y de género.

Partiendo de una premisa: “Me parece importante partir de la comprensión de algo fundamental, la sexualidad es dinámica, esto significa, que está en movimiento y evolución constante”.
“Para que exista una sexualidad plena, pueden existir o no muchos “condimentos” pero hay uno, que nunca puede faltar, ese es el consentimiento (expreso y claro) de una persona mayor de edad y capaz de darlo”, expresó Ana.
¿Pero qué es la sexualidad? “Siempre que hablamos de sexualidad nos referimos a muchas cosas. A través de la sexualidad expresamos nuestro ser, nuestra manera de sentir, también está la expresión de una forma de comunicación, y sobretodo aspectos fundamentales de nuestra identidad”.
Ante esto agregó: “Con sexualidad asociamos muchos otros conceptos, pensamos en tabúes, curiosidad, exploración, y también es un espacio en donde muchas veces se proyectan miedos, prejuicios, estereotipos”.
¿Por qué a un sector de la sociedad le cuesta aceptar la disidencia sexual y de géneros?
Frente a esto, Ana especificó que “Estamos acostumbrados a pensar de forma binaria, (blanco/negro Hombre/ mujer) sin embargo, la sexualidad es tan amplia y singular como cada persona que existe, por lo tanto, pensar de este modo es reduccionista y además erróneo”.
Además, “No hay una sola forma de sentir correcta o normal. Siempre la sexualidad va a ser única como cada persona y con ello me refiero a toda la amplitud del término: identidad de género, orientación sexual, identidad sexo afectiva, etc”.
¿Qué los lleva a actuar en contra de eso? ¿Intolerancia? En relación a lo ocurrido en el Parque Sarmiento.
“Lo que ocurrió en el Parque Sarmiento tiene a mí entender muchos ejes de análisis; la bandera fue izada en un acto público a cargo del intendente de la ciudad y muchos representantes del colectivo LGBTQ+, con el mensaje de “deseo de construir una sociedad más inclusiva, igual y respetuosa cada día”. El mensaje no podría ser más hermoso”, respondió Ana.
Pero hay un punto delicado de la situación, según su mirada y es que “un sector de la sociedad, entendió este mensaje, de modo erróneo claramente, como un atropello a la patria, y desde esa interpretación surge esta especie de “guerra” y de “héroes de patria” en la cruzada de restitución de la bandera nacional al mástil del parque, pasando por alto la decisión del intendente, máxima autoridad de la ciudad”.
“En ningún momento contemplaron opciones más democráticas, y sanas como por ejemplo dialogar, presentar su inquietud de forma civilizada. Y con este acto de atropello a una acción institucional, instalan una vez más este modo radical de pensamiento, donde ésta vez, se plantea la siguiente dicotomía “o respetas a la Patria o sos un traidor de la misma” y por consecuencia un ciudadano de menor categoría, por lo tanto merecedor de menos derechos. Esta postura radical, no admite grises”.
“Es interesante pensar otros escenarios, cuál hubiera sido la actitud, si se hubiera izado otra bandera, como por ejemplo, la de la provincia. ¿Hubiera ocurrido lo mismo?, ¿Actuarían con la misma violencia?”, apeló.
“Cuando no vemos dónde está el problema, solo porque no nos afecta. Cuando el derecho es un privilegio para unos pocos, la lucha por la igualdad se siente como una opresión”.
Ante estas reflexiones y los hechos, Ana expresó que “Tenemos mucho que reflexionar como sociedad, si sólo nos pone en conflicto una parte de las desigualdades que vivimos, si solo nos duele aquello que nos afecta exclusivamente a nosotros”.
¿Qué hay detrás de esa negación o rechazo?
“Generalmente muchísima ignorancia y desconocimiento. Es frecuente que aparezca una fantasía de que lo nuevo o diferente conlleva descontrol, que finalmente nunca ocurre. Si nos remontamos a la historia, siempre los cambios, más aún aquellos que promueven libertad y derechos, tuvieron grupos que se resistieron a ellos”.
“Por ejemplo, ante la ley de divorcio, quienes se resistían decían que, todos de forma masiva, irían a disolver los matrimonios. Eso no ocurrió, por el contrario el divorcio, permitió que aquellas personas que ya no eran felices, pudieran reacomodar el ritmo de su vida de forma más armónica. Ante la ley de matrimonio igualitario, el panorama fue similar, auguraban matrimonios masivos, rupturas de la institución familiar”.
Sin embargo, Ana destacó que “lo que ocurrió realmente, fue que muchas personas lograron legitimar su vínculo, pudiendo obtener derechos civiles, generando así ciudadanos incluidos en el tejido social y una sociedad más justa para todos”.
“Porque reconocer derechos, legitimar libertades, contiene y ordena, nadie queda fuera, todos somos parte”.
En términos psicológicos, Di Salvo expresó que “las personas solemos utilizar de forma muy común, un mecanismo denominado proyección, en donde reflejamos en el afuera, aspectos que tienen que ver con nosotros mismos. Es una práctica común sentir ansiedad frente a algo que desconozco, el vacío que genera el desconocimiento es completado por mis miedos”.
Y agregó: “Es fundamental entender que lo que yo pienso o imagino del otro, es decir mi interpretación, no define al otro. Que yo piense que algo es malo, no lo convierte en malo”.
“Es importante ser empáticos y respetuosos en el encuentro con el otro, detrás de cada persona, hay sentimientos, vivencias, dolores, ilusiones por lo que resulta fundamental anteponer siempre el respeto por la singularidad de cada persona y, entender que todos tenemos los mismos derechos y libertades para Amar, para ser y sentir. Y que es necesario construir una sociedad más inclusiva e igualitaria”.
¿Tiene relación estrecha con la sociedad «machista»? y lo que significan e implican conceptos relacionados.
“Creo que tiene base fundamental en la creencia de que existe algo que “está bien” y algo que “está mal”, algo correcto e incorrecto. Deviene de allí, la idea de “autoritarismo moral” donde sólo es correcto aquello hetero-normativo y binario, todo aquello fuera de esta concepción, puede y debe ser desestimado, pasado por alto, invisibilizado y destruido. Esta postura es sin dudas radical, autoritaria y omnipotente y está muy lejos del concepto de respeto por los demás”.
Hay quienes hasta justifican su creencia manifestando que «tienen problemas psicológicos o biológicos»
“Recién en el año 1990 la OMS retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Hoy parece impensado, que midiéramos la salud mental de alguien basándonos en su orientación sexual, pero lamentablemente no es una conquista que tenga tantos años. Y aún hoy en la actualidad, hay muchos países en donde la homosexualidad es considerada ilegal. Es fundamental hacer un trabajo muy fuerte y comprometido en educación”, comentó.
Y agregó: “Desde el año 2008 contamos con un Programa de Educación Sexual Integral (ESI), que si bien es obligatorio en las escuelas, lo cierto es que aún cuesta mucho poder implementarlo de forma completa. Sobre todo por la gran resistencia que aún genera en algunos sectores religiosos fundamentalmente. Es importante destacar que Educar en sexualidad es brindar herramientas fundamentalmente de auto cuidado, es importantísimo que un niño/a conozca su cuerpo, cómo cuidarlo, cómo protegerse, porque por horribles que nos parezcan algunas realidades como los abusos y la violencia, existen y no desaparecen si miramos hacia otro lado”.
¿Algún día se generará un cambio total en la sociedad? ¿Qué se necesita para que haya una transformación social?
“Si bien se ha avanzado muchos en los últimos años en materia de conquista de derechos aún hay mucho por hacer, tenemos una gran deuda que saldar en términos de educación sexual y reproductiva, no sólo desde el campo de la salud mental, creo que todas las ramas que estudian los fenómenos sociales, la conducta de las personas tenemos que participar en este proceso reeducativo, tenemos mucha tarea por delante, en materia de Empatía y de respeto”.
“Seria hermoso pensar en una transformación total, lo cierto es que siempre que haya desconocimiento, miedo y odio, existirán sectores que resistan a los cambios”.
Desde tu experiencia como terapeuta, ¿te tocó trabajar estos temas con algún paciente?
“Es parte del trabajo cotidiano escuchar del padecimiento ante la desaprobación de la mirada de un otro, no sólo en términos de orientación sexual. Si he tenido la oportunidad de acompañar a pacientes en la revelación de su identidad sexual, a los miembros de su entorno familiar por ejemplo, y poder ver lo positivo que es sentir la aceptación desde el amor. Esto puede no ser siempre fácil, pero creo que ahí es donde los terapeutas podemos hacer una gran tarea, ayudando a visibilizar y disolver prejuicios, identificando cuánto de aquello a lo que le tememos es realidad y cuanto es fantasía. Y toda esta tarea de reconocimiento del otro y de uno mismo, redunda en alivio y bienestar para todos las partes”.
“Por otra parte también en los últimos años se han incrementado significativamente las consultas por acoso físico y psicológico, (bullying). Algunos individuos frente al otro, vivencian un grado alto de intolerancia que transparenta un modo de accionar violento y dañino frente a la diferencia del otro, nos solo frente a los miembros de la comunidad LGBTQ+, sino también, ante las diferencias estéticas, étnicas, de procedencia social. Lo que lleva actuar atacando lo que “no me gusta”, para destruirlo, o no verlo”, remarcó.
Este cambio individual, hablando del LGBT, ¿Qué significa ese proceso para ellos, cómo lo viven?
“Cada individuo está atravesado por su propia historia, sus miedos, sus vivencias personales, sus sueños y deseos por lo que cada proceso es único y singular. Sin embargo, todos los individuos por igual sentimos alivio y bienestar ante la aceptación y legitimación de nuestro entorno, familiar y social”.
Y agregó: “Si existen algunas vivencias o situaciones muy tristes que muchos comparten, de la mano de la estigmatización, y la discriminación pero también existen muchas familias que abrazan a sus hijos con amor y aceptación. Sostengo en que hay mucha tarea por delante por hacer, la clave está siempre en el respeto y la empatía”.
Finalmente me gustaría invitar a lo/as lectores/as a escuchar la historia de Julieta Ruiz una historia de muchísimas y a mi humilde entender es un aporte importante para construir empatía que tanto nos hace falta y nos hace tanto bien.
Ana Di Salvo
Lic en Psicologia
MP 6979
Psicoterapeuta Gestáltica
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