En el mes de la concientización sobre el cáncer de mama, hablamos con Lucía Gatti, una luchadora que le hizo frente a la enfermedad y la combatió. Una historia de vida para seguir generando conciencia.
Particularmente, estamos en la semana de la concientización por el cáncer de mama, una enfermedad que afecta principalmente a mujeres y, en una entrevista exclusiva con Open City Tv, Lucía se animó a narrar su experiencia para ayudar a otras personas en la detección temprana.

En el comienzo de su narración, comentó que en junio del año pasado le diagnosticaron un carcinoma en la mama izquierda, detectado en un control de rutina.
Sin embargo, ella cuenta que pudo haberlo prevenido: “fui mamá, tengo un nene de 3 años y amamantó un año y nueve meses. En esos meses no me hice el control por pensar que por amamantar no pasaba nada y, la verdad que hay que hacerse los controles igual”.
“Me descubrí un bultito y lo asocie a ese proceso y no le lleve el apunte”, detalló.
Luego, cuando “mi nene dejó de amamantar, fui a hacerme todos los controles ginecológicos y lo que me pasó a mí es que me piden una mamografía, y me dio bien, que estaba perfecto. Pero cuando voy con otro médico por otro asunto, me pide que lo complemente con una eco mamaria. Cuando la hice se vió que había algo raro, ese mismo día me palparon y me hicieron la biopsia”, relató.
Es ahí, “cuando empiezo el proceso de decir: tengo dos posibilidades, de que sea o que no sea”, hasta que finalmente una semana después le confirman la enfermedad.
“Una lee el resultado y… no entendía pero a la vez sí, era un carcinoma invasor”, dijo.
Y agregó: “Yo tengo el antecedente de mi mamá. Mi mamá falleció hace 9 años por cáncer de mama. A ella no se lo agarraron a tiempo. Yo pienso que hace 9 años no era como hoy, con todo este tema del cáncer de mama, no estaba tan visto, tan hablado”.
Frente a lo que le estaba ocurriendo, Luci, con fortaleza contó cómo lo afrontó: “la verdad que yo desde el primer momento me lo tomé bien, y pensé: esto va a ser un proceso y voy a hacer lo que mi médico me diga”.
“No fue el fin del mundo, es una enfermedad más, tiene un tratamiento que no está bueno”, pero hay que enfrentarlo, continuó.
Cuando una persona atraviesa un momento similar a este, es inevitable pensar en las posibilidades ante el primer impacto. Ante esto Luci cuenta que en el primer momento, “lo primero que pensé fue en mi nene, tenía un nene chiquito y traté en la mayor parte de mi tratamiento no pensar en nada malo”.
Y agregó: “Es la primera impresión de pensar qué pasa si me pasa algo. Pero no me enfoque en eso, sino en ir para adelante y que venga lo que tenga que venir y me lo tomé muchas veces con humor, tratando de que no me afecte emocionalmente lo que pueda pasar. Tampoco me pregunté porqué me tocó a mi, sino y ¿por qué no? Siempre hay cosas peores, por algo me tocó”, detalló.
“Yo pienso que lo primero que hay que pensar es en ponerle ganas, ocuparse más que preocuparse o pensar en cosas negativas. Palparse, cualquier cosa que vea rara ir al médico, consultar”.
Es alentador escucharla decir, en primera persona que “Esto se cura y si lo agarras a tiempo, mientras antes se descubra, menos invasivo es su tratamiento. Y hacerse los controles”, es fundamental.
Por otro lado, nos cuenta que “Con todo este tema de la pandemia, ha bajado mucho el porcentaje de gente que se hace estos controles, hay que ir igual, con todos los protocolos”.
“A mi me tocó hacerme los rayos apenas empezamos la cuarentena, que no sabíamos qué era esa enfermedad”, por el covid19, “y tenía gente que me decía cuídate, quedate atento de tu casa, no salgas sos de riesgo y, por otro lado tenía que seguir mi tratamiento”.
Sin dudarlo, continúo con su curación y terminó sus 25 sesiones de rayos “y los hice en plena pandemia”. “El tiempo acá es oro, no hay que dejarse estar, creo que lo principal es eso”.
Con un mensaje claro para generar conciencia, Luci remarcó que “no nos pasa sólo a las mujeres, sino que también esto afecta a hombres, en un porcentaje mucho menor, pero creo que el mensaje tiene que ser para todos”.
También la importancia que tiene que aprendamos a reconocer nuestro cuerpo y “no tenerle miedo a la palabra cáncer, o por lo menos eso me pasó a mí”.
“Mucha gente te mira y te dice pobre y no, le estoy poniendo pilas, estoy más fuerte que nunca”. Entonces se trata de “Intentar tomárselo con más naturalidad, es una enfermedad que hoy por hoy tiene cura si lo agarras a tiempo. Es cambiar la mirada”.
En su caso y sin lugar a duda, relata que se puso en manos de los médicos al 100%, “hice todo lo que me dijeron y tuve una buena experiencia dentro de todo lo que es esto”.
“Son muchos cambios en la vida de uno, en el cuerpo, verte y volverte a reconocer, verte al espejo y decir ésta soy yo”. Pero lo más importante aún, es “agradecer que estamos bien”.
Luci, pasó por varias instancias en su tratamiento: quimioterapia, cirugía y luego rayos. Ante esto, nos cuenta que “Tuve cuatro quimio fuertes, de esas que decís en esta se me cae el pelo, y hay que pasarla”. Después, debió realizar 12 quimioterapias más, que fueron “un poco más tranquilas”.
“Lo que más me chocó en ese momento fue el tema del pelo, que por ahí parece algo muy tonto, pero para nosotras las mujeres el pelo es un tema”.
Sin embargo, se focalizó en cómo hacer para sentirse mejor y que el impacto emocional sea lo menos fuerte posible. Es así, como se preguntó “¿qué hago para sentirme bien yo, qué hago para pasar este momento y que no me perjudique?.
De esta manera y con una mirada positiva es que dijo: “decidí usar peluca y arranqué con controles de todo tipo”.
En cuanto a su experiencia, relató que a pesar de lo invasivo de los tratamientos, a ella le “fue muy bien”. “No tuve ningún síntoma extra, seguí haciendo mi vida normal, seguí trabajando y, una vez que solucione el tema de mi pelo me centré en pensar que esto es lo que me va a curar. Hay que pasarlo y hay que vivirlo”.
“Una por ahí tiene un poco de miedo porque es un diagnóstico que nadie se espera, nunca me imaginé que me iba a tocar a mí y me tocó y me lo tomé así”, dijo.
Luego de este proceso, siguió la operación: “Ya sabía desde el principio que iba a tener una mastectomía. Sacar todo eso también es difícil, pero desde el principio lo supe y lo fui procesando”.
En este punto comentó que hay “una cirugía que es reconstructiva, con expansores. En este caso, quiero dejar ver el tema de las obras sociales, yo tuve la oportunidad de hacérmelo, pero no todo el mundo la tiene”.
Ante esto, cuenta que también decidió operarse la mama derecha por una cuestión preventiva: “Decidí sacarla por prevención, el médico me lo sugirió y lo hice sin dudarlo. No es que reducís al 100%, pero tengo posibilidades de que sea hereditario y lo que esté a mi alcance para que no vuelva, o intentar evitarlo, lo hago”.
“Agradezco haber tenido la posibilidad y llevar una mejor calidad de vida y, eso afecta bastante”, se refirió en relación a que debió abonar la operación de la segunda mama.
























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