La Municipalidad de La Granja cumple 52 años de creación, nacía la base institucional de un pueblo cuya comunidad fue partícipe, protagonista y hacedora de un camino de constante crecimiento.
La Granja es una localidad situada en el Departamento Colón, provincia de Córdoba, Argentina. Está conectada con la capital provincial mediante la ruta E53, y tiene una población de 3.182 habitantes (censo 2010), con una población masculina de 1.609 y una población femenina de 1.573 al año 2010.

Está situada a 53 km al norte de la capital cordobesa y a sólo 19 km de Salsipuedes, en la vertiente oriental de las Sierras Chicas, surcada por el río La Granja. Su principal fuente de ingresos es el turismo, debido a la cercanía con las Sierras de Córdoba, es por ello que la ciudad cuenta con hoteles, cámpines y cabañas.
También existen en La Granja el balneario La Toma y el río La Granja, que son explotados como atracción turística. Existen en la ciudad un centro tecnológico de importancia, algunas escuelas y un cuartel de bomberos voluntarios.
Historia
Los orígenes de la localidad, están relacionados con la historia del Norte Cordobés. Se puede asegurar que la zona, fue asentamiento de tribus Comechingones y formó parte de los territorios que durante la fundación de Córdoba y su organización, fueron otorgados en merced para las estancias, quedando incluida como «ESTANCIA SANTA CATALINA». Utilizada para el mantenimiento y provendría de instituciones urbanas.
Entonces, La Granja no puede quedar de lado de la impronta jesuítica, que en el año 1.767 son Expulsados y esas propiedades pasan a la Junta de Temporalidades que después enajena las tierras, poniéndolas en manos de familias importantes.
Santa Catalina, es vendida a Francisco A. Díaz quien divide la estancia en fracciones más chicas para regalarselas a sus descendientes; una de ellas fue la Estancia de La Granja, heredada por la hija menor y que luego es cedida a María del Rosario Bravo Díaz su hija, casada con Pablo Fermín Rueda y Vivanco.
Denominada ya “La Granja de Rueda” se organiza el terreno de forma conveniente para la práctica de la agricultura y ganadería.
A partir de 1930, comienza a desmembrarse la estancia a través de un loteo de terrenos puestos a la venta en donde acuden importantes compradores que construyen sus casas de veraneo en este lugar por la benignidad de su clima, el aire puro y la riqueza natural.
Uno de esos compradores fue Don Roger Agst, quien adquirió gran cantidad de hectáreas que luego se dividieron en parcelas más pequeñas fundando así, lo que hoy conocemos como La Granja.






















