La Casa del Niño es un hogar de la ciudad de Unquillo que alberga a 32 jóvenes con capacidades diferentes y que atraviesa una situación económica compleja para poder afrontar la calidad de vida para ellos.
Se trata de una Asociación Civil, compuesta por un grupo de voluntarios abocados al cuidado de jóvenes con discapacidades severas, moderadas y leves y que trabajan para garantizar cubrir sus necesidades principalmente alimentarias y de salud.

Bárbara Carrozzino, forma parte de la comitiva directiva y comentó que tras la llegada de la pandemia por el COVID19, la situación económica se agudizó y lanzaron una campaña de donaciones económicas para acceder a “insumos médicos y alimentos para los más necesitados”.
Sin embargo, la iniciativa fue más lejos y lograron llevar adelante el Programa de Padrinazgo: se trata de apadrinar a un joven de La Casa del Niño para “asegurarle cuidado, alimento y salud”.
Con la iniciativa de Padrinazgo, el objetivo es “poder juntar la mayor cantidad de padrinos o madrinas para poder solventar todo lo que son los gastos de cuidado de salud alimento”.
Pero además, también afrontar “todo lo que tiene que ver con la parte edilicia, la puesta en valor de las casas y que es el hogar de ellos día a día y, que por falta de fondos no lo podíamos hacer por eso llevamos adelante este Programa de Padrinazgo”, destacó la voluntaria.

“Sabemos que la discapacidad tiene un costo muy grande. Los que estamos trabajando, lo pensamos hace un tiempo y finalmente lo tenemos”, expresó Carrozzino en relación al Programa.
El Programa consta en que el padrino o madrina pueda realizar aportes mensuales sobre su ahijado/a, bajo dos modalidades o posibilidades: al 20% equivalente a $1200, al 35% equivalente a $2100, al 50% $3.000 y al 100% $6.000.
Actualmente, nos cuenta, que la Asociación Civil gestionó a través del estado tanto provincial como nacional, distintas prestaciones y que reciben ayuda de otras ONG y aportes privados, “pero todo eso no alcanza”.
“En este contexto de pandemia se hace todo muy cuesta arriba y por eso largamos el Programa de Padrinazgo, pero básicamente de todo un poco, es el estado, es privado, empresas, ONG`s con alimentos y diversas gestiones”, afirmó Bárbara.
Por otro lado, Carrozzino comentó que si bien la Casa ya estaba funcionando, el abril del año pasado, con un grupo de voluntarias decidieron finalmente hacerse cargo del establecimiento por la necesidad de dedicación que requería y formaron una comisión directiva.
“Nos enfrentamos a esto que es La Casa del Niño que nos movió el corazón, la verdad es que estamos todo el día pensando, haciendo y gestionando para los chicos y aprendiendo un montón”.

Por otro lado, también destacó que en cuanto ingresaron, formaron “un equipo técnico magnifico que están día y noche pensando en la Casa, atentos a todos, médicos psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras y otros voluntarios que se sumaron a esta causa que nos ayudan un montón, todos aportan muchísimo a La Casa del Niño”, expresó.
Con mucha dedicación y voluntad, la voluntaria puntualizó que hay otras iniciativas pensadas: “Tenemos un proyecto muy grande, que es categorizarla como hogar” y para eso, “tenemos que refuncionalizar la casa: baños, techo, pintura, es una inversión que hay que hacer que es muy grande y costosa”.
Frente al contexto planteado, adelantaron que están desarrollando un festival online con le objetivo de recaudar fondos, que se espera en el corto plazo pueda llevarse adelante.
























Felicitaciones a la Comisión directiva de la Casa del Niño y a los numerosos voluntarios que con su aporte dan felicidad a todos los Chicos de la Casa !!!