Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Mama, y en un contexto en donde sólo un 40% de las mujeres realizó sus controles mamarios a causa del COVID-19, la importancia del autoexamen y el control de rutina.
Octubre es el mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama, enfermedad que afectará a 1 de 8 mujeres en algún momento de su vida, y este año el esfuerzo debe redoblarse ya que durante los meses de cuarentena por COVID-19, solo un 40% de las mujeres realizó sus controles mamarios, si se toma en cuenta los promedios de años anteriores.
Otro dato alarmante es la comparación de las cirugías efectuadas ya que, actualmente, según las estimaciones de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM), se está operando sólo el 35% de los cánceres de mama que habitualmente se operan durante el mismo período.
Para enfrentar el Cáncer de Mama, las mejores estrategias las dan los chequeos de rutina. El motivo es simple: permiten la detección de la enfermedad en sus estadíos iniciales, cuando existe un 95% de posibilidades de cura y se requieren de tratamientos menos agresivos.
Chequeos 2020:
La recomendación general, entonces, es que todas las mujeres retomen sus estudios de control mamario. «Es muy importante llegar al diagnóstico temprano, y para ello es imprescindible que las pacientes retomen sus controles de rutina y el seguimiento particular indicado por su médico”, enfatiza el doctor Uriburu y remarca que: «cada institución cuenta con protocolos para cuidar y brindar la mejor atención durante este momento tan difícil”.
Los turnos espaciados, la menor cantidad de pacientes en las consultas y los debidos recaudos de protección personal son las medidas primordiales. “Con los protocolos implementados, no habrá mayor riesgo que salir a caminar o hacer las compras en un supermercado”, destacó Uriburu.
“Al comienzo del confinamiento aconsejamos posponer los estudios de rutina y las cirugías que no fuesen oncológicas o urgentes. Los meses transcurrieron y sabemos que las enfermedades diferentes al COVID-19 siguen vigentes. Solo se postergaron los estudios de detección temprana, con el grave riesgo que esto significa. Por lo tanto, las sociedades médicas alentamos a retomar las consultas y acudir al médico ante cualquier dolencia no relacionada al Coronavirus, ya que es la única forma de controlar la salud pública y mantener los avances logrados a través del diagnóstico precoz”, recomendó Cassab.
El chequeo mamario completo, edad por edad:
-En mujeres sin antecedentes ni síntomas, se indica una mamografía de base a los 35 años y anualmente, a partir de los 40. De acuerdo a las características personales, el mastólogo podrá considerar acompañarla de una ecografía.
-Cuando la mujer presenta síntomas o algún tipo de anormalidad en las mamas, puede ser necesario comenzar antes la rutina de estudios con imágenes o realizar un seguimiento más continuo.
-En caso de ser portadora de una mutación genética, se incorporará una resonancia magnética nuclear mamaria a los estudios de control.
-En mujeres con antecedentes de primer grado (madre, hermana o hija con cáncer de mama) se recomienda realizar el primer control diez años antes de la edad de detección del cáncer del familiar más cercano, que por lo general es a los 30 años.
Además, «si entre los controles la mujer nota cambios en sus mamas tales como un bulto, una retracción, diferencias en la simetría, desviaciones del pezón, secreciones o alteraciones en la piel, deberá consultar con un especialista”, recomienda Cassab.
El cáncer de mama puede ocurrir a cualquier edad:
Las estadísticas de las sociedades médicas indican que 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de la vida. El 50% es diagnosticada entre los 50 y 70 años; y un 10%, antes de los 40.
No sólo es una cuestión de antecedentes familiares:
Entre el 70 y 75% de los casos de cáncer de mama son esporádicos (es decir, sin un historial directo o con antecedentes aislados). Por otro lado, el cáncer hereditario representa menos del 10 por ciento de los casos. Con lo cual, no presentar antecedentes no es un motivo para saltear los controles.
«Ser mujer, cumplir años y tener antecedentes familiares de la enfermedad son factores de riesgo que no podemos modificar, pero llevar una vida sana, realizar actividad física regularmente, mantener una alimentación pobre en grasas, incorporar frutas y verduras a la dieta, disminuir el consumo de alcohol, abandonar el tabaco y evitar el sobrepeso, son pequeños cambios que sí podemos realizar a fin de disminuir el riesgo de cáncer de mama”, recomendó Uriburu.
«Es muy importante que las mujeres conozcan sus mamas, por ello durante octubre también se fomenta la realización del autoexamen, que si bien no reemplaza a los controles médicos, permite una rápida consulta al especialista ante la aparición inesperada de un nódulo o bulto, secreción de sangre por pezón, cambios en el color de la piel, enrojecimiento de la mama, alteraciones en la forma como retracciones u hoyuelos, aparición de ganglios en las axilas o cualquier otro signo fuera de lo común», finalizó Cassab.























