Si se piensa en los principales valores que debe reconstruir un país como la Argentina, desde los políticos que dirigen el país hasta el amplio entramado de los habitantes, la responsabilidad podría ser uno de esos valores a re-valorizar.
Ahora bien, el concepto de responsabilidad es una virtud que suele ser considerada como uno de los principios humanos más significativos, que puede encontrarse prácticamente en cualquier ámbito, ya sea familiar, político, jurídico, entre otros.
También se emplea el término “responsabilidad” para aquellas situaciones en las que uno o varios individuos deben responder o hacerse cargo de una situación, de algo o de alguien.
Siguiendo la premisa anterior acerca de ser “responsable” y lo vinculamos a una de las principales características que nos hace ser humanos, es nuestra capacidad de comunidad, es decir la dependencia de los unos con los otros a través de un entramado interminable de relaciones, lo que nos ha permitido la supervivencia y evolución como especie. Esa capacidad, es la principal diferencia que nos ha situado por encima de otras especies. Dicho esto, cabe preguntarse ¿Qué sucede cuando un eslabón de ese complejo entramado no cumple su “responsabilidad”? ¿Cómo afecta al resto de los eslabones, y de qué manera se equilibra esa cadena? Obviamente el funcionamiento de esa cadena cambiará y afectará al resto de los eslabones.
Con esta analogía podríamos describir lo que sucede en nuestra sociedad, donde el valor de la responsabilidad con el otro, se ha ido desgastando. Los motivos, pueden ser muchos, pero, si volvemos a la pregunta anterior y la respondemos, podremos encontrar algunas respuestas.
En ese caso, si una persona no actúa con responsabilidad por decisiones propias afectando a un tercero, y este, por lo tanto, no podrá cumplir con sus obligaciones porque otro no pudo cumplir con él. Lo que vemos, es un incumplimiento de una promesa que hizo efecto dominó, por un lado, encontramos una falta de responsabilidad por decisión propia y por otro lado una falta de responsabilidad por cuestiones ajenas, donde la primera originó la segunda.
Si traspolamos el ejercicio anterior a un caso concreto y simple, donde un proveedor que tiene que entregar productos a un negocio y no lo hace porque se olvidó de entregar a ese comercio en particular, este no podrá vender los productos que les prometió a sus clientes y si estos, también habían prometido venderlos o entregarlos, no podrán cumplir. Lo que queda claro es que se produce una cadena de incumplimientos que no se sabe hasta dónde puede llegar esa cadena.
Así de compleja es la vida en sociedad, sobretodo, cuando tenemos sociedades globalizadas y numerosas.
Otra cara de la responsabilidad es lo que sucede cuando se incumple, como resarcimos el error voluntario o involuntario, en ese caso se paga un costo por no haber cumplido con lo establecido. Esto lleva a otra pregunta, ¿Nosotros, los argentinos, nos hacemos cargo de los errores cometidos, los resarcimos en la justa medida, o mínimo, los reconocemos? Aquí, las cosas se empiezan a poner grises, las opiniones pueden ser muy diversas, pero deberíamos escudriñar en lo más profundos de nuestros valores, si realmente nos hacemos cargo como deberíamos.
En ese sentido, creo que todos somos un poco responsables de los que nos pasa como sociedad, nos señalamos mucho, por ende, nos justificamos mucho, lo vemos a diario en nuestros políticos, una defensa y contraataque permanente, esa acción tranquilamente la podemos trasladar al común de los ciudadanos, considero que todos podemos encontrar un ejemplo claro de ello. A lo que voy, es ¿Podemos hacer las cosas de manera más responsable?
Está claro que errores podemos tener y muchos, de todas maneras, eso no nos justifica, tenemos que hacernos cargo y actuar lo más responsables que podamos dadas las circunstancias, que perfectas no van a ser. Al menos que nos sirva para recuperar la confianza entre nosotros. Si cortamos la cadena de la irresponsabilidad y la transformamos en la cadena de la responsabilidad, es probable que logremos más confianza, avances, identidad, solidaridad, equidad y fortaleza como país.























