Los niños, fueron internados en el Hospital de Niños de la ciudad capital, tras cursar esta enfermedad que afecta a múltiples sistemas u órganos en la comunidad pediátrica.
Con la llegada del nuevo coronavirus, se resaltó que la afectación a niños y jóvenes de esta enfermedad, era menos frecuente, o que el mismo curso de la patología se caracterizaba por ser más leve en comparación con los adultos.
Sin embargo, con la irrupción de la infección por Covid19, más precisamente en Occidente, generó preocupación la aparición creciente de una entidad patológica denominada Síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico vinculado a SARS-CoV-2, que en principio se asoció con la Enfermedad de Kawasaki, aunque en la actualidad se sabe que difiere de ésta.
Los primeros antecedentes, que llevó a la investigación sobre la enfermedad de Kawasaki y su posterior descarte, parece estar en Estados Unidos, a pocos meses de la aparición del coronavirus.
Pero, ¿De qué se trata? Es un síndrome inflamatorio que implica la afectación de múltiples sistemas u órganos; como la piel, los intestinos o el sistema nervioso; y tiene un alto impacto a nivel cardiovascular.
Hoy representa en el mundo la principal causa de ingreso a sala de cuidados intensivos en pediatría vinculados con la infección.
En el Hospital de Niños, institución de referencia Covid-19, se han detectado a la fecha tres pacientes con este síndrome, que han requerido soporte en unidades de cuidados intermedios o unidades de terapia intensiva.
Por otro lado, señalaron que estos casos demandaron un abordaje multidisciplinario entre terapistas intensivos, cardiólogos, reumatólogos e infectólogos, que definen el diagnóstico, lleven adelante el tratamiento y supervisen su evolución.
En cuanto al tratamiento, Marcelo Argüello, , subdirector del Hospital de Niños, destacó que “implica medidas propias de una terapia intensiva, como la asistencia respiratoria mecánica, drogas vasoactivas, soporte de fallo de órganos específicos, antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes; y fundamentalmente, medicación direccionada a frenar esta respuesta inflamatoria desmedida”.
Además, se debe llevarse a cabo un estrecho seguimiento de la afectación cardiaca por la posibilidad de desarrollo de complicaciones en las semanas subsiguientes al diagnóstico, principalmente una alteración de los vasos coronarios.
Por otro lado, se sabe que la enfermedad se desarrolla unas tres a seis semanas posteriores al contacto con el virus. De esta manera, no representa una manifestación de enfermedad aguda, sino probablemente una respuesta inflamatoria tardía frente a SARS-CoV-2, donde el sistema inmunológico responde en forma incontrolada y exagerada afectando a múltiples órganos.
En este marco, Argüello, dijo que “el cuadro clínico que presentan estos niños al inicio de la enfermedad puede no ser muy específico, y requiere una alta sospecha por parte de los pediatras”.
Según la comunidad médica, muchos de los casos cursan con fiebre, habitualmente de más de tres días; manifestaciones digestivas, vómitos, dolor abdominal o diarrea; alteraciones cutáneas, erupciones o edemas de miembros; alteraciones oculares, como conjuntivitis no purulenta; alteraciones de la mucosa oral y labios; alteraciones neurológicas, como cefalea, confusión, signos meníngeos; y alteraciones cardiovasculares, alteraciones de la regulación de la tensión arterial, hipotensión, arritmias, inflamación del músculo cardíaco con afectación de la función de bombeo y grados variables de insuficiencia cardiaca y shock cardiogénico.
En cuanto a la alteración respiratoria, como tos o disnea, no es un síntoma frecuente como en la infección aguda por este virus, sin embargo la afectación cardíaca termina repercutiendo también sobre el pulmón.
A su vez, resaltan que el desarrollo de estas manifestaciones puede ir dándose lentamente o evolucionar en forma muy rápida.
A raíz de ello, es que este síndrome fue incorporado dentro de la definición de caso confirmado Covid-19 en pediatría, por parte de las carteras sanitarias nacional y provincial.
Desde el área provincial, y con la existencia de esta patología ponen énfasis en la necesidad de estar atentos a su presentación, a una consulta oportuna y al sostenimiento de las medidas de prevención ya difundidas a la comunidad. Además, se insta a un alto índice de sospecha por parte de los profesionales.























