El fuerte receso económico ante la pandemia se hace sentir en el sector gastronómico, sobre todo en aquellas localidades del interior que dependen casi exclusivamente de los visitantes de Córdoba capital.
Agua de Oro, es una de las ciudades en las que se siente esta caída económica y aún dependen exclusivamente de las definiciones de las autoridades provinciales sanitarias.

Marcelo Ferri, es comerciante, tiene una parrilla en la localidad y forma parte de CETAO, una asociación de turismo y comentó que están en permanente contacto para dialogar sobre la situación actual y buscarle salidas a la crisis.
“Hace seis meses que hay negocios que están cerrados y ya no aguantan más, porque dependen exclusivamente de la gente que ingresa de Córdoba, cosa que por ahora el COE no aconseja abrir”, detalló Marcelo.
En este sentido, señaló que son muy pocos los comercios que están abiertos de la gastronomía, “alrededor de un 10% y a media máquina”. Y agregó: “la gente de Agua de Oro no consume en su mayoría en los restaurantes de la ciudad”.
“Nosotros dependemos pura y exclusivamente de lo que diga el COE, si habilita, yo supongo que los intendentes van a acceder, inclusive el intendente de Agua de Oro había accedido y el COE bajó el pulgar cuando todos nos estábamos preparando y festejando”, dijo Marcelo.
En este punto, cabe recordar que hace pocas semanas desde la Municipalidad habían solicitado la apertura de la movilidad interdepartamental hacia la gastronomía, con previa reserva. En un primer momento el COE autorizó, pero a los pocos días dio marcha atrás, dejando a los emprendedores a media marcha.
Es así, que ante una situación que está a punto de explotar, nuevamente se ha presentado el pedido “de poder abrir entre departamentos desde la Municipalidad y también desde la Cámara de Gastronómicos de la provincia”, detalló el emprendedor.
Se espera que entre el jueves o viernes próximo, haya una reunión con autoridades del COE provincial y, “se volverá a insistir para la apertura de la ruta”. “Nos están acompañando de todos lados y supongo que van a flexibilizar”.
El contexto es crítico, comercios que cerraron, otros que no saben si podrán volver a abrir sus puertas y deudas que se acumulan.
Ante esto, Ferri expresó que “Ningún gastronómico está pudiendo pagar las facturas y estamos esperando que salga la Ley de Emergencia que incluye el no cobro de intereses y la financiación a una tasa baja”.
En el caso puntual de su parrillada comentó que sólamente está abriendo los días sábados y domingos al mediodía. “Se ha reducido en un 90% el consumo. Estoy tratando de llegar a que habiliten, pero si esto demora uno o dos meses más vamos a cerrar definitivamente”.
Siguiendo esta línea comentó que el polo gastronómico que se había logrado establecer en Agua de Oro, “los negocios más antiguos están cerrados, para otros comercios que no saben si van a poder volver a abrir. Calcular también los empleados que están desesperados”.
Y es que no sólamente se trata del comercio y sus emprendedores, a quienes se les dificulta la situación de pandemia, sino a los trabajadores que no están pudiendo garantizar las condiciones básicas de subsistencia. “Es un desastre lo que han hecho”.
“Han hecho números, (varios dueños de gastronomía) y prácticamente se necesita para activar un negocio así un millón de pesos, entre deudas, sueldos, mercadería y poner en marcha todo”, detalló Marcelo.
En relación a la posible reactivación y las perspectivas que se tiene, el emprendedor expresó: “Calculo que va a ser una reactivación inmediata, porque la gente está desesperada por salir, por ver a sus propiedades que tienen en Agua de Oro, desesperada por ver a sus familiares. Hay gente que no ve a sus familiares desde hace seis meses”.
En este sentido dijo que “una vez que la gente circule van a volver a los restaurante. Nosotros tenemos consultas todas las semanas de Córdoba preguntando si reservando pueden pasar y les tenemos que decir que no”.
Por otro lado, se sabe que las condiciones no van a ser las mismas a tiempos antes de la pandemia. “Va a ser una reactivación adaptada a la nueva normalidad, usando el 50% del salón, con distanciamiento social, entonces se va a quitar la capacidad que tiene cada uno de los lugares para comer. Adaptados a los criterios del protocolo. Sería la gloria poder trabajar al 50%”, considerando que es mejor a la actualidad.
“Vamos a tener que aprender a vivir con la enfermedad. La enfermedad no se va a ir, va a estar, inclusive cuando esté la vacuna va a estar y va a haber que cuidarse”, culminó Marcelo.
En el caso de aquellos comercios que se vieron obligados a cerrar sus puertas definitivamente, la pérdida no es sólo el ingreso económico, sino el tiempo invertido y el capital invertido. Es volver a empezar de cero.






















