La suspensión de un torneo de fútbol, organizado por vecinos del barrio Matadero, derivó en serios incidentes en la ciudad de La Calera.
Desde la Municipalidad serrana afirman que existen variadas razones para evitar la realización del evento, que no estaba habilitado como tal. La principal de ellas es la necesidad de garantizar la seguridad en una zona definida como de alto riesgo.
Para ello, citan recurrentes enfrentamientos entre bandas por el control del narco, con conexiones con barrios de ciudades vecinas. El más reciente caso remonta a noviembre del pasado año, cuando un niño de 13 años sufrió un balazo en la cabeza, proveniente de un tiroteo a pocos metros de su casa.
Vecinos del sector rechazaron la decisión y atacaron a los empleados municipales que se acercaron al lugar a retirar los arcos de la improvisada cancha. Posteriormente convocaron a distintas protestas, en la zona y frente al edificio municipal.
El temor al narco
Desde el gobierno municipal aseguran que tomaron conocimiento de la realización del torneo por vecinos del barrio Matadero, hace 72 horas, que se acercaron a la intendencia con preocupación y temor.
Sin requisitoria formal para el evento, en el día previo a la realización del campeonato, empleados municipales quitaron los arcos que se habían instalado en un espacio que no contaba con permisos o habilitaciones.
Las autoridades remarcan que el espacio elegido se ubica muy próximo a las viviendas, pese a contar con el Parque Dumesnil a pocos metros, un predio que cuenta con canchas de fútbol y espacios recreativos.
Voces del gobierno municipal destacan que, por la premura y por el lugar elegido, resultaba imposible garantizar la seguridad durante la jornada. “Ni siquiera había posibilidad de tener una ambulancia”, ampliaron.
El temor subyacente, afirman, reside en la posibilidad de un nuevo enfrentamiento, en una zona considerada roja por la presencia de narcos. “No se trata sólo de que comercian en la zona, también atacan a los vecinos”, explicaron.
La presencia de los empleados municipales motivó una reacción de otros habitantes del barrio, quienes atacaron a las cuadrillas, ocasionando daños a los vehículos oficiales.
“No es la primera vez que tratan de hacer estos eventos para poder vender droga. Porque ese es el trasfondo: a través del campeonato venden droga. Hay gente reconocida ya como narco y punteros que lucran ahí. Lo sabe la Policía también. Por eso reaccionan con violencia. Piden diálogo, pero cada vez que nos acercamos nos sacan a pedradas”, explican fuentes oficiales.

























