Las denuncias por el ciber-acoso a menores de edad van en aumento, sobre todo en este contexto de pandemia. Los especialistas destacaron la importancia de incrementar las campañas de prevención.
El grooming es el acoso de menores a través de medios digitales, que no puede desvincularse de la pornografía infantil, advirtieron especialistas en el tema.
Hace apenas unos días, el Congreso Nacional aprobó una nueva Ley de Grooming, impulsado por el caso de Micaela Ortega, una niña de 12 años asesinada.
El objetivo de la nueva ley es prevenir, sensibilizar y generar conciencia en la población sobre esta problemática, y creando un Programa Nacional de Prevención y Concientización del Grooming o Ciberacoso contra Niñas, Niños y Adolescentes, sancionada por la Cámara de Diputados.
Además, dispone la inclusión, como pantalla de inicio en teléfonos celulares y tablets, información con los peligros de sobreexposición de menores de edad en las redes y acerca de delitos cibernéticos.
Esta Ley para prevenir el grooming, fue impulsada tras el caso de Micaela Ortega de 12 años, asesinada en el 2016 por Jonathan Luna, un hombre que la contactó por la red social Facebook haciéndose pasar por una menor de edad.

Micaela había desaparecido el 23 de abril del 2016 tras encontrarse con Luna, y su cuerpo (golpeado y estrangulado) fue encontrado el 28 de mayo en las afueras de Bahía Blanca.
Por el hecho, Luna fue juzgado y condenado a prisión perpetua en octubre de 2017 Jonathan Luna, de 28 años, en el marco del primer caso de “grooming” que terminó con un crimen.
El grooming está definido como «la acción en la que una persona, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contacte a una persona menor de edad con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma».

El aumento progresivo de delitos
La jefa de la Fiscalía en Cibercrimen de Buenos Aires, Daniela Dupuy, señaló a Télam que en 2017 se reportaron 121 denuncias de grooming en la ciudad, mientras que en el primer semestre de este año ya suman más de 70
El «ciber-acoso» a menores y la pornografía infantil son delitos que no pueden escindirse por el mecanismo común con el que actúan los delincuentes en ambos casos, remarcó la jefa de la Fiscalía en Cibercrimen de Buenos Aires, Daniela Dupuy.
Desde la sanción de la ley de Grooming, el 13 de noviembre de 2013, los casos reportados de pornografía infantil fueron escalando en Argentina de forma exponencial.
Sólo en Buenos Aires los números dieron cuenta de lo siguiente: en el 2013 hubo 21 denuncias de pornografía infantil, 2.509 en 2014, los 5.683 de 2015, otros 8.796 de 2016 y más de 20.000 en 2017, según datos de la Fiscalía en Cibercrimen porteña, donde confluye la información de todo el país.
En lo que va de 2018, los casos de pornografía infantil suman 40.982 y se proyecta para final de año una cifra de casi 49.000, precisó.
https://twitter.com/GroomingArg/status/1254619697519063041
Mecanismo de acción de los delincuentes
Sobre el mecanismo que los delincuentes ponen en acción tanto en casos de grooming como pornografía, la fiscal explicó que pueden dividirse hasta en cuatro etapas.
La primera es aquella en la que un adulto se hace pasar por un menor y comienza a tener un vínculo en la red social con su posible víctima, luego está la etapa en la que el delincuente busca hacerse amigo y le pregunta, por ejemplo, en qué horarios del día está sola.
En la tercera fase inician las conversaciones de contenido erótico, para que el menor le pase fotos o videos a través de una cámara web.
«Esto hace es que el delincuente satisfaga sus necesidades libidinosas o bien las introduzca las fotos o videos del menor en una red de pornografía infantil», especificó Dupuy al señalar la vinculación entre ambos delitos.
Luego, una cuarta etapa, «que no se da en todos los casos», y ocurre cuando el adulto extorsiona al menor, con mensajes como: «Si no me mandás más fotos, todo lo que me enviaste se lo muestro a tus padres».
Por otro lado, Dupuy sostuvo que es importante que los padres conozcan sobre la existencia de esta modalidad delictiva y que «no es una solución prohibir» a los chicos que interactúen en las redes sociales. «Todo lo contrario, hay que lograr fomentar un buen uso de las redes».

Ley y Educación
Por su lado, Daniel Monastersky, abogado especializado en delitos informáticos, destacó a Télam que la ley de grooming «marcó un antes y un después en nuestro país en lo que se refiere a persecución de delitos sexuales que afecten a menores a través de medios digitales».
Así mismo, puntualizó en la necesidad de que haya una «campaña nacional para que se concientice a los padres y a los chicos de los riesgos que existen en Internet».
En tanto Sebastián Bortnik, cofundador de la ONG Argentina Cibersegura, reconoció el impacto que tuvo la ley para «hacer visible el grooming», aunque indicó que «todavía queda mucho por hacer» en cuanto a la educación.
«No es un tema que esté incluido de base en las escuelas y me parece que por ahí pasa la asignatura pendiente», apuntó Bortnik a la agencia.
La ley de Grooming castiga con seis meses a cuatro años de prisión a quien por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos contacte a un menor con el propósito de cometer cualquier delito contra su integridad sexual.























