Hasta el momento, se entregaron dos mil kits de semillas y ya recibieron el certificado 40 Promotores de Huerta. Antes de fin de año, se espera que 20 personas más reciban el título.
Se trata de un Programa que lanzó el municipio hace algunos meses, con el objetivo de promover las huertas familiares y comunitarias en la ciudad de Río Ceballos. Lo novedoso, es la incorporación de promotores barriales que asisten a las familias en el proceso.

Ante esto, Marcelo Yornet, de la dirección de Equidad y Desarrollo Social, comentó que se espera para el año que viene “estar largando una segunda promoción de los promotores de huerta, mejorando todo lo que se pueda, con más capacitaciones, en articulación con espacios institucionales de nación o de provincia, también están el INTA y demás”, señaló.
En relación a esta propuesta, expresó: “Nosotros cuando llegamos a la gestión teníamos el interés de darle el mayor empuje que se pueda a la agricultura familiar y comunitarias. El Municipio tenía un programa, que venía de la gestión anterior, que mediante la asistencia personal de una persona había logrado acompañar a 87 familias durante cuatro años”.
“A nosotros la idea nos pareció muy buena pero veíamos que necesitábamos una escala más grande. Predispusimos varias herramientas, en principio la creación de un equipo de agricultura familiar comunitaria dentro de la Dirección de Equidad y Desarrollo Social y para el desarrollo del acompañamiento técnico y desarrollo de las huertas”.
Ante esto, Yornet agregó que ya no se pensaba en una persona, “sino que apelamos a poder compartir con la comunidad y, por eso creamos este agente comunitario que es el promotor barrial que articula al municipio, a la familia y al centro vecinal, predispone a toda la comunidad para el seguimiento de la agricultura familiar en nuestra comunidad”, detalló.
En cuanto a las expectativas, dijo que fueron completamente superadas. “Aspiramos a poder acompañar a 200 familias en un par de años y sin embargo ya las estamos acompañando ahora”, en referencia a las 250 familias que incluso ya están cosechando.
Además, “el nivel de entusiasmo de los promotores es muy demostrativo, son personas que tienen un compromiso más allá de lo político, de lo ideológico, tienen un compromiso con este objetivo comunitario”, señaló.
Sin embargo, la mirada del proyecto va más allá, con la intención de que esta experiencia “sirva para crear productores hortícolas que puedan llegar a ser a una escala superior”.
En este punto, dijo que el proyecto “pueda plantearse no solo como un apoyo a la economía familiar, sino como un modo de vida y que puedan vivir de eso”.
El mayor impulso, es la sociedad misma, ya que tal como remarca Yornet, quedó plasmado en los dos mil kits de semillas entregadas hasta el momento, entre el programa provincial Huerta en Tu Hogar y el municipal, Creciendo Huerta, a través de los centros vecinales.
“Hay un ambiente muy favorable, una voluntad de nuestra comunidad de ir hacia ahí”, destacó el funcionario.
Pero por otro lado, destacó que realizarlo tiene que ver con una “convicción política”. En este sentido considera que desde lo social, “aporta de que las familias puedan tener sus alimentos con su propio trabajo y, por otro lado también a la conciencia agroecológica que queremos impulsar dentro de nuestra comunidad”.
No sólo tiene que ver con el acceso a los alimentos, “sino a un alimento mucho más sano, ricos, no industrializados, una alimentación de mayor calidad con semillas adaptadas a nuestro suelo”, dijo en referencia a la soberanía alimentaria.
Se trata de “alimentos que no hayan sido regados por agrotóxicos, por fertilizantes químicos y demás. Ayuda a que otras prácticas agrícolas como la agroecológica lleguen a la comunidad”.
Otro de las patas que se articulan, tiene que ver con el impacto económico. Aquí se detiene en que “la posibilidad de que las familias generen su propio alimento, tiene un impacto directo. Hoy por hoy muchas familias ya están comiendo de su propia huerta”.
“También veíamos que las prácticas agrícolas familiares, en las últimas décadas se ha perdido la tradición huertera. Las generaciones nuevas por ahí no tienen un contacto tan directo con la tierra, con la huerta, así que nos parecía bueno revitalizar esos saberes comunitarios, tradicionales, volverlos a poner en juego”, sostuvo Yornet.
Y finalmente, el medio ambiente, ya que este tipo de prácticas, también generan un impacto ambiental. En este punto el directo ejemplificó: “Mezclando el zapallo, con el maíz y con las habas, podemos tener un pequeño ecosistema, un círculo simbiótico en donde todo se favorece ,y nos favorece a nosotros. Todo ese tipo de cosas es por las que queremos ir”, detalló.
Cabe destacar que esta iniciativa, está articulada desde el área de Equidad y Desarrollo Social, junto a la Secretaría de Ambiente y la Dirección de Fortalecimiento Institucional.






















